Y a mi mis padres me engañaron cuando me dijeron que la transición pasó hacia ya 30 años, porque parece que aún la estamos viviendo de nuevo. La Ley de la Memoria Histórica busca hacer de los vencidos unos ganadores, cuando sabemos que todo fuimos los que perdimos. En estos últimos años, se han dado situaciones verdaderamente espeluznantes, como dos ancianos en la televisión discutían sobre el tema, hablando como mataron a sus familiares, son situaciones que ya hace años se debieron de haber medianamente solucionado. Lo peor de esta ley es que habla de los que fueron represaliados durante el franquismo y durante la guerra civil, y nadie recuerda otros tantos del bando nacional que también fueron asesinados en plena República (bando nacional, me da hasta vergüenza de utilizar estos términos ya en el año 2011). En plena República, en la Primavera trágica del 36 hubo más de mil incidentes, entre ellos bombas, asesinatos, incendios… esta fue una etapa adorada y maravillosa que nuestro presidente que es el que nos representa a todos, añora.
Quieren quitar nombres de calles y plazas, como la de Luis Mensaque Arana al cual asesinaron con 8 tiros cobardes a la espalda después de haberle desvalijado y quemado su casa, y le han quitado su plaza en Triana y no le dio tiempo a ser franquista, o a su cuñado Raimundo Álvarez Vigil que también lo asesinaron vilmente, ambos no se saben donde están enterrados y así miles de desaparecidos, pero claro ellos no importan donde estén enterrados, o quitar la calle del presidente Carrero Blanco, una victima más de ETA, en vez de quitar el nombre de sus asesinos que como héroes se exhiben en las calles vascas. Y hablan de exilios en la represión franquista, no se debe de olvidar entonces a todos aquellos jesuítas que tuvieron que huir en
Y además, la ley de la memoria histórica tratar de borrar todo el pasado, los alemanes conservan los campos de concentración NAZI, porque hay algo que toda Nación debe de aprender y es tal frase como, " Los pueblo que olvidan su historia, están condenados a repetirla", no puede haber nada más cierto y más real.
En fin, sólo espero que la cordura en toda esta historia llegue algún día y sinceramente abogo por una verdadera unión del pueblo español, pero me niego a admitir el engaño sobre un período como es la República donde la quieren “pintar” como idílica, el problema no es pedir una República, el problema es añorar la II República , que por cierto fue en el año 1931 y algunos de la izquierda que añora esa época, llama a la derecha española actual, casposos, retrógados, antiguos etc… y me pregunto, ¿quiénes son los verdaderamente casposos y que viven en el pasado?

1 comentario:
Querido amigo, efectivamente la transición fue hace 30 años y no debería estar removiéndose a estas alturas. Mi opinión es que no se removería si no se hubiese mutilado de raiz cualquier intento de asimilación de los hechos. Si tras todo lo ocurrido en el 36 se hubiese reconocido cada cosa en su sitio, y qué razón llevas en que como siempre son dos los bandos vencidos, no ocurriría esto. Pero resulta que tras el 36 lo que vinieron fueron 40 años de continuo encubrimiento de parte de lo ocurrido y un constante vanaglorio de quien venció (son los vencedores los que escriben la historia) Es por ello que cuando se ha podido, antes no se podía, se ha buscado el reconocimiento de lo ocurrido, que cuán grave fue, tú bien lo expresas. Lo que me parece de interesado por parte de la derecha, o más bien que le interesa poco que se hable, es argumentar que estas leyes significan que no reconocemos la historia de nuestro país, cuando precisamente este argumento lo que quiere es encubrir que la derecha no quiere reconocer lo que también sucedió. Es evidente que a mucha gente de derecha, aún colocada en sitios estratégicos por el devenir histórico, le incomoda que de repente salga a la luz cosas que sucedieron que igual no les vanagloria. La derecha prefiere que un abuelito no sepa dónde está enterrado su hermano, con tal de que no se saque a la luz que otro abuelito todavía con cargo público (o si no su hijo), ejecutaba asesinatos a troche y moche. Coincido en el discurso de que lo que no podemos hacer ahora es borrar todos los nombres de calles de personajes franquistas de manera radical, puesto que son parte de nuestra historia, es absurdo y no merecedor de tanto bombo y platillo, pero me parece justo y lógico equilibrar la balanza, en el sentido de que lo normal por el avance del tiempo no es que las calles de Sevilla sigan llenas de nombres franquistas, si la transición sucedió hace 30 años, del franquismo hace muchos más.
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